persaseguridad

 

Las empresas han comenzado a entender que es necesario entrenar al personal de protección. Una iniciativa sensata pero que, a pesar de su mejor intención, no siempre es bien entendida por los responsables de la coordinación de adiestramiento de la empresa.

Así, se ha iniciado una ola de contratación de “cursos de refrescamiento o actualización” para escoltas que hace años no se entrenaban. Una vez concluido el “refrescamiento” vuelven a pasar meses o años hasta que el escolta tenga otra oportunidad de entrenarse.

El problema es que si “eso que se refrescó” no se practica continuamente se olvida. Y la manera de practicarlo no es seguir haciendo cursos sino diseñando programas de mantenimiento constante y regular que, además de seguir actualizando conocimientos, pula los que ya tiene el escolta.

Cuando no se mantiene un entrenamiento constante, el escolta tiende a cometer errores que son letales:

•             Pierde la formación mientras se desplaza con su protegido

•             Olvida cuál es su zona de responsabilidad (área que debe observar)

•             Mantiene bajo nivel de atención en su entorno

•             Descoordinación con su compañero durante el enfrentamiento

•             Torpeza al huir con su protegido, lo que hace que tiendan a caerse transformándose en  blancos estáticos

•             Desempeño pobre con arma de fuego

•             Incapacidad para manejar enfrentamientos sorpresivos en distancias cortas

•             Mala condición física

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